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                   Phuket, la isla más grande de Tailandia, bañada por las aguas del mar de Andamán en el Océano Indico, tiene una extensión de 550 Kilómetros cuadrados y  una distancia de norte a sur de 48 kilómetros. Se puede llegar a ella desde el continente atravesando un puente de unos 700 metros de longitud; también dispone de un aeropuerto. La temperatura al llegar a la isla era de 28 grados y así se mantendría todo el tiempo que permanecimos allí: ni frío ni calor, ni viento ni exceso de humedad, igual de día que de noche, la misma temperatura dentro que fuera del mar.

                      La playa Bang Tao, en paralelo con la Laguna, está separada de ésta por una lengua de tierra sobre la que, camufladas entre la vegetación, se encontraban las dependencias del resort: amplias e independientes, con tejado a dos aguas a semejanza de los templos tailandeses. En ellas, la madera del suelo brillaba como recién mojada, los techos y vigas se apoyaban sobre columnas de madera que alcanzaban los diez metros por el lado más alto; y el espacio, sin paredes que lo limitara, se abría al paisaje fundiéndose con el entorno vegetal, el mar y la arena.

                       Aquel refugio de lujo con  rincones de descanso provistos de los típicos maum sam liam y de cómodos sofás con cojines de seda, acogía al visitante con gran profusión de flores exóticas: hibiscus y orquídeas de inigualable belleza y guirnaldas de jazmines con su penetrante e inconfundible aroma. Y al fondo, a modo de distribuidor gigantesco, un refrescante estanque con alegres surtidores y pequeños peces de colores y rebosante de plantas acuáticas, servía de base a una estatua del dios Ganesh que protegía la estancia. Llegar a la playa desde las habitaciones era un divertido paseo si no se hacía en línea recta:  piscinas para estar, piscinas para nadar, canales de agua contra corriente para andar o nadar, bar con música ambiental, cafetería dentro del agua, cafetería fuera del agua, restaurante de playa; y al fin la playa... Hat Ban Tao, en forma de media luna sin principio ni fin y de finísima arena blanca. Bordeada en la lejanía por una cadena de pequeños montículos protectores cuya vegetación se extendía  hasta la playa como buscando la leve brisa del mar de Andamán. Mar de aguas cálidas, transparentes, de color del azul del cielo y verde en el horizonte, convertido en azul turquesa al acercarse a la costa y tornasolado hacia el azul pálido, como el aguamarina, al acariciar la arena de la playa.

                        Y al llegar la noche, mientras una monótona melodía interpretada al sawduang por una joven pareja parecía despertar a las estrellas, entre las tranquilas aguas de la Laguna, brillantes como azabache, y las del mar de Andamán con irisaciones plateadas de luna creciente, el agua se convirtió en rumor y el aire se llenó de buenos presagios.

LAGUNA-PHUKET-015-Vista-Web-mediana.jpg

 

38. ¿Masajistas en la playa y peces que exfolían la piel?

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Fotos de otras Islas:

Kenia-Tanz-Seych.Keti 347 Vista Web grande Seychelles

 

 

 

 

Africa del Sur.Mozambique.18 Bazaruto y Benguerra

Tag(s) : #Descanso

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