Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

 

India-Dubai S 081

 

Era aún de noche, pero el amanecer pasó rápido. Esperé a que el té se enfriara mientras oía al naturalista hablar de las aves y de un leopardo que los guías del parque habían visto esa noche merodear a la entrada. ¿Qué me dice de los tigres?, le pregunté. Movió la cabeza en un no, que allí quiere decir sí: <<Sí, con suerte>>. Hay allí un mundo de árboles, skiras, teca, mokha, madhuca índica, zorrea, que hacen excitante la búsqueda del leopardo al que imaginas escamoteado entre sus ramas. Más adelante, el bosque deja de ser frondoso para convertirse en una selva amarronada. La arjuna de corteza pálida se multiplica indefinidamente, como en una sala de espejos; tan juntos, tan pegados, que se diría que se disputan la primera gota de lluvia; la que traerá el monzón, a primeros de julio. La sequía ha desnudado los árboles. Sus troncos rectos aparecen ahora descoloridos, apagados, como esas  estacas abandonadas al viento y la sal marinos; sólo unas cuantas hojas permanecen verdeando la copa de algunos. Las hojas secas forman un lecho dorado y liviano que llega hasta el río Pench, que baja reposado y manso. Se arremolinan al borde del sendero  y se levantan al paso de las ruedas para volver a caer planeando. Un sambar solitario nos observa con mirada recta de ojos grandes, redondos y negros, una mirada curiosa y asombrada. Un pavo real despliega su abanico de plumas violadas y se gira despacio para que no quede ninguna pava de los arededores sin advertir su prestancia.

Hay una charca, rodeada de césped, en cuyas aguas limpias y brillantes se desliza una pareja de patos cortando el reflejo de la estilizada figura de un ibis. Un chital espera a que el jeep se vaya para beber; o quizá le inquieta la presencia de algún felino. En las charcas está la vida y también la muerte de los animales.


Madha Pradesh, Maharastra, Goa43


Por todas partes se ven langures de pelo claro y brillante. A esta especie de piel gris clara, y cara y manos de color negro se la conoce como  hanuman, el mismo nombre del dios de los monos. (Cuenta el Ramayana que cuando Hanuman fue a liberar a Sita de su secuestrador, el demonio Ravana, éste le prendió fuego al rabo. Entonces a Hanuman se le tiznó la cara. Su hazaña termina incendiando con su rabo ardiendo la ciudad de los demonios, facilitando así a su amigo, el príncipe Rama, el rescate de su esposa). No son ladrones como los macacos ni irritables como los chimpancés africanos. Los encuentras por los senderos, sentados sobre un tocón, como absortos, o por parejas sobre troncos derribados, despiojándose. Algunas hembras llevan a sus crías enganchadas a la barriga mientras revuelven entre la hojarasca y comen brotes, flores, frutos, hojas. También hay grupos numerosos; parecen sociables, aunque cuando te acercas, la mayoría se aleja dando saltos.


Madha Pradesh, Maharastra, Goa115

Langures 

 

Cada día volveremos al campamento para el almuerzo. Aunque son vegetarianos, nos preparan pollo (pollo a la comida, pollo para la cena...; los cuatro días que estuvimos, pollo). Visay va y vuelve. De ser hindú, pensaría que mi abuela Serafina habría podido reencarnarse en alguien  tan complaciente como este joven y sonriente camarero: ¿Otro trozo de pollo? ¡Vamos, un poco más de pollo…! ¿Más vino? ¿Más lentejas? Y con otros cuencos de contenido indistinguible: ¡Pruebe esto! ¡Sólo un poco….! ¡Pruebe, por favor!

 

Cocinero del excelente restaurante de Oberoi Delhi

 

Fuera, el aire seco de marzo es como un aliento que ciega la boca. Arrebata la tierra y arranca a la huerta, sobre la que revolotean mariposas de alas desecadas, la última gota de agua. El naturalista espera junto al jeep tieso e imperturbable bajo el sol implacable; con su uniforme caqui parece un disciplinado soldado del antiguo ejército británico. Cuando se nos une el guía del parque, que es otro distinto al de la mañana y que manifiesta tener predilección por los pájaros, el naturalista no disimula su entusiasmo apresurándose a mostrarle su guía de aves. (En Pench N.P. hay más de doscientas especies de pájaros, tantas como en toda España). Los buscan y los retratan.  Un águila pescadora sobrevuela el embalse. Una zancuda introduce su pico amarillo en el agua. Un gallo salvaje levanta el vuelo desde el sendero hasta la rama de un árbol en la cima de un altozano. Un grupo de pequeños faisanes corre a esconderse. Hay grullas, gansos, varias clases de ibis, pelícanos grises, chorlitos, garcetas. El naturalista y el guía están contentos, han descubierto una rara variedad de pájaros. Digo, para mis adentros, si no deberían ser ellos quienes corrieran con los gastos del safari.

De vuelta al campamento lo hacemos en silencio. Nadie pronunció su nombre. Pero guía y naturalista saben sobradamente que no son las aves las que nos atrajeron a Pench, a miles de kilómetros de nuestra casa.


Madha Pradesh, Maharastra, Goa28

 

 

Nuevo día, nuevo guía. El bosque seco parece más seco, con troncos arrumbados besando las curvas del río o surgiendo de las aguas quietas de una laguna, cerrada entre lomas de tierra batida por el sol. A lo lejos, una línea verdinegra hiende la ladera de una colina; es una familia de cuatro nilgai que sube en fila india por una quebrada. Yo sigo escudriñando los árboles hasta que llega la selva amarronada. Me dicen, entonces, que al tigre le gusta andar por las vaguadas, por los senderos limpios, por tierra llana. A partir de entonces, no hay vaguada que mis ojos no recorran de lado a lado. A lo lejos, un gaur descansa entre bambúes, semihundido en un colchón de hojas secas. El guía dice al naturalista que se detenga en un alto desde donde se ve una charca: quizá, con suerte, algún tigre se acerque a beber. Acuden una hembra de chital y el macho que la persigue; sacian su sed confiados ¿Confiados? Quizá no sea ésta la región del tigre.

Nos internamos en el bosque por un sendero que el naturalista no conoce. No se perciben señales de vida, ni siquiera se ven langures… ¡Shssssss…! ¡Huellas! Las vemos. Se distinguen perfectamente en la arena del sendero. Son profundas.

 -Huellas de tigre -asegura el guía-. Son huellas frescas. Tiene que andar por aquí. Es un tigre macho, grande.

  Las seguimos con la mirada hasta ver cómo desparecen a ambos lados de la senda, sobre la hojarasca. Este guía es un rastreador nato, capaz de seguir huellas de gacela sobre las piedras, pero en este parque no está permitido que el jeep se aparte del sendero. Y las hierbas altas, los árboles jóvenes y los arbustos, aunque secos, surgen del suelo entre árboles despojados formando un entramado que no permite ver más allá de un par de metros

Después de eso, ya no miras hacia las ramas de los árboles tratando de dsitinguir la sombra de un leopardo, tampoco haces caso de los langures, a los que ves como parte de un paisaje conocido y repetitivo, ni de los chitales; sólo esperas tener la suerte de que el tigre que dejó las huellas salga de la selva y se asome nuevamente al sendero. Y cuando más adelante, el bosque marrón, acartonado, se abre en una planicie de un verde cuidado, incongruente, salpicado de charcas, brillantes como espejos, pobladas de aves, te dices, impaciente, que esto se parece más a un parque temático que al territorio del tigre de Bengala.


India-Dubai S 077

 

Sin embargo, el paisaje de este parque es veleidoso: Ahora no hay ni una sola mancha verde, tampoco se ven animales; sólo un chacal que me mira de soslayo mientras continúa andando en paralelo a la senda. Nos detenemos. Se oye el sonido de las hojas al caer unas sobre otras. Reiniciamos la marcha, muy despacio. Un árbol robusto y solitario presenta en su tronco las salvajes hendiduras de las potentes garras de un tigre. Hemos entrado en su territorio, al fin. El guía está tenso, de pié, escudriñando el terreno como un depredador al acecho. Hace un gesto al naturalista que echa el freno bruscamente. No se ve nada especial en el lugar que indica; aunque permanece con el brazo levantado, estirado como un estandarte, hacia algún punto junto a la rueda delantera izquierda.

- ¿La ve? -me pregunta. Pero yo sólo veo lo que creo que es una boñiga, marrón, blanda, no muy grande- ¡Es muy fresca, caca de tigre! No puede andar muy lejos...

Pero el tigre desapareció antes de que pudiéramos verlo. Aunque, pensándolo bien, tampoco creo que fuera la situación ideal para un primer encuentro con el más grande de los felinos.

Ha anochecido. Es peligroso permanecer en el parque. Desde lejos, el pavo real, colgado de la rama de un árbol, deja caer laxo su largo y vistoso plumaje mientras una reducida manada de lobos sale del bosque avanzando, uno tras otro, sendero arriba.  

De regreso a través de la selva, con los brazos abiertos del árbol fantasma alumbrando la noche, después atravesando aldeas de casas achaparradas, monocolores, como salidas de un cuadro azul. Allí está la India rural, la del Centro, los vastos campos secos, la vida que se desarrolla en el  parque de fuera, con sus animales domésticos, menos ruda y violenta.


Madha Pradesh, Maharastra, Goa45

 

De vuelta al campamento echo de menos la discreción de los otros días. Los ejecutivos hindúes, desprovistos de la respetabilidad que les daba el traje oscuro y la corbata, están alborotados, asaltan la piscina y chillan como colegiales en el patio del colegio. No hay una sola mujer entre ellos. Por la noche nos llaman a la tienda: están celebrando el final de la convección o cursillo o lo que sea y nos invitan a que nos unamos a la fiesta. Insisten. Pero Alonso les despide con un no firme y seco. Me duermo en la creencia de que por la mañana veré al tigre; al menos ése que ha ido dejando, bien a la vista, tan variada gama de señales.

Sin embargo, al día siguiente, nada cambió.

Veo el bosque seco de árboles arjuna, con sus troncos blanquecinos, de árboles kullu que surgen de rocas oscuras, abrazados a ellas con raíces anacaradas. Lo veo retroceder tras de mí, refugiado en sí mismo, como las sombras que se encogen en las charcas cuando el sol pasa por el Cenit.

 

India-Dubai K1 164

  Árbol fantasma

 

8. Un tête à tête con el tigre Munna en la Reserva de Kanha


Tag(s) : #Naturaleza

Compartir este post

Repost 0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: