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Madha Pradesh, Maharastra, Goa123

 

Pench es un luminoso río del estado de Madhya Padesh. Pero no es ninguno de los siete ríos sagrados de la India como es por ejemplo el Narmada. Aunque es vital para gran cantidad de animales salvajes. Durante el monzón, el agua rebosa por todas partes, pero en la estación seca cuando el río baja visiblemente menguado, el embalse y los arroyos hacen verdear los pastos; cérvidos, antílopes pájaros y tigres pueden comer y beber, y comer… La situación del Parque Natural de Pench es fantástica; porque al igual que sus hermanos Kanha y Bandhavgarh se encuentra en el sistema montañoso de Satpura Maikal, una de las zonas de mayor concentración de tigres de Bengala. No es necesario tener una fantasía exuberante para imaginarse subido a lomos de un elefante y poder contemplar de cerca a la ya casi mítica fiera salvaje. De hecho, durante la época del Raj británico, era un deporte de prestigio practicado con ahínco por ingleses y maharajas; por supuesto que aquellos caballeros no se limitaban a contemplarlos, como pretendemos hacer ahora, la diversión residía en el hecho de abatirlos. Claro que entonces había alrededor de cien mil ejemplares.  En ocasiones, la caza estaba justificada por tratarse de un tigre asesino. Tal fue el caso del naturalista y cazador Jim Corbett que  consiguió abatir a la terrible Champawat que había matado a 434 personas; además las tigresas asesinas adiestran a sus cachorros. Pero hoy el ataque a personas sería considerado un hecho aislado. Examinando su dentadura se ha comprobado que se trata de tigres viejos, que van tras una pieza mucho más torpe que un sambar o un chital. Así que no es de extrañar que los que vamos allí lo hagamos con la doble intención, la de disfrutar de una experiencia extraordinaria y la de colaborar en la protección de una especie en peligro de extinción. (De los cien mil tigres de la época colonial tan solo quedan 1700 tigres en estado salvaje).

 

Pench N. P. nunca ha sido famoso; la pluma del escritor no lo ha señalado. No es uno de esos sitios que saltaron dramáticamente a las páginas de los periódicos como Bhopal, y tampoco se puede afirmar que Kipling se inspirara en él para escribir el "Libro de la selva", a pesar de que existen tantas similitudes entre los personajes y el paisaje ficticios con los bosques de Pench como con la selva de Khana. Sin embargo, fue uno de los primeros lugares en llevar a cabo el Proyecto Tigre de 1973; un proyecto para la protección del tigre, un plan de lucha contra los nuevos cazadores, los cazadores furtivos.

En un principio, el plan fue un fracaso: mientras que se afirmaba que el número de tigres había aumentado -el dato se basaba en el número de huellas contadas por los vigilantes delparque- los furtivos actuaban con mayor celeridad  que antes: Los huesos de tigre, usados en la medicina tradicional china para tratamiento de enfermedades óseas y que se guardan en botellas, se vendían a precios cada vez más altos (alrededor € 3.000 la botella). Y su piel, aunque devaluada en Occidente por la ola de mentalización ecologista, seguía siendo codiciada por los tibetanos, que la lucen como capa como símbolo de su valentía. Toda su carne era (y sigue siendo)  utilizada en gran parte de Asia, en particular el pene, apreciado por su poder afrodisíaco. Demasiados obstáculos para que el proyecto funcionara.

Desde entonces, algo se ha avanzado. Por ejemplo, en el país vecino, teniendo en cuenta que necesitarían más de 300 ejemplares para tratar a los 25 millones de chinos con dolencias óseas, han recurrido –eso me han contado- a criarlos en cautividad, como se hace con los pollos. Además, ahora, el Proyecto Tigre es más profesional. Se aumentaron los medios de control y el número de vigilantes, que están mejor preparados.

La primera vez me sorprendió que subiera al jeep un guía del parque, había creído que con el naturalista que nos acompañaba era suficiente.

Aunque no todos, la mayoría está de acuerdo en que preservar el tigre de Bengala se ha convertido –gracias a un turismo controlado y ecológico de safaris- en una tarea rentable para el gobierno y para los habitantes de las aldeas afectadas.

 

De los alojamientos que proclamaban un safari de tigre inolvidable, habíamos escogido un hotel que era una especie de campamento. La tarde de la llegada, después de un vuelo Bombay/Nagpur y un par de horas de carretera, nos encontrábamos en el interior de una amplia tienda, con cama con dosel, cuarto de baño, con agua caliente, y aire acondicionado. Las lonas verdes camufladas entre los árboles, los senderos cubiertos de hojas doradas, secas, tan descuidados y naturales que te hacen pensar que ese ruidoso grupo de ejecutivos jóvenes, que acaban de llegar, con sus corbatas y sus portafolios iguales, parezca fuera de lugar; los dos monos sentados al fresco sobre la terraza de cemento de una tienda, incluso los mozos con sus uniformes caqui de la era colonial y el director con su amabilidad, todo te resulta encantador y sin duda es el lugar adecuado; sobre todo por su cercanía al parque, en particular al territorio del tigre que es lo que vienes a buscar.

India-Dubai S 088

 

7. Langures, aves y chitales y algunas señales del tigre de Bengala

 

Tag(s) : #Naturaleza

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