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A Myanmar.Bagan5

 

      Poco antes de viajar a Myanmar, supe de la indignación de activistas pro-británicos y escritores actuales contra el gobierno militar de la antigua colonia británica por mantener bajo prisión domiciliaria a la líder de la oposición Aung San Suu Kyi (ahora liberada). Es posible que de haber vivido durante la era del Imperio Británico hubiesen reaccionado de igual manera, cuando en Myanmar se cometían injusticias similares pero con peores desenlaces. Naturalmente, como en tantas otras ocasiones, siempre hay un hecho más o menos agraviante que sirve de disculpa para llevar a cabo un encarcelamiento: En 1919, el delito de los monjes de la pagoda Eindawya consistió en desalojar a los europeos que se negaban a descalzarse para entrar al templo. Y el monje U Kettaya fue condenado a cadena perpetua. Años después, hacer manifestaciones a favor del nacionalismo, en contra de la ocupación británica, llevó a la cárcel a los monjes U Ottawa y U Wizaya; ambos murieron en prisión; U Wizaya tras mantener una huelga de hambre.

      En Occidente se ha ensalzado hasta la saciedad la emblemática figura de Aung San Suu Kyi, laureada, entre otros premios, con el Nehru de la India  y el Nobel de la Paz 1991. Si bien es cierto que la líder de la oposición al Gobierno de Myanmar fue encarcelada en varias ocasiones y condenada a arresto domiciliario, el hecho de que llevase desde el año 1966 promoviendo en Occidente un proceso de boicot contra su país, no parece una postura en nada pacífica (como no lo es la de Obama, también Nobel de la Paz). Y es que ese boicot no sólo mantuvo a Myanmar apartado durante décadas de las rutas turísticas -principal fuente de ingresos en países vecinos como Tailandia-, sino que, mientras otros territorios del sudeste asiático se beneficiaban de las ayudas que conceden los organismos internacionales para el desarrollo de los países pobres, los birmanos tenían que valérselas por sí mismos. Sirva de ejemplo que mientras Camboya y Laos recibían 35 y 68 $ anuales por persona, los birmanos recibían tan sólo 1 $ (Recuerdo un viaje de la admirada Lady Di a Camboya concienciando al mundo de lo terrorífico de las minas que permanecen sin explotar en campos y poblaciones después de una guerra. Como solía ocurrir, su foto salió en portada de revistas y ocupó las primeras páginas de todos los periódicos. Sin embargo, nada sabíamos entonces de los campos de Myanmar igualmente sembrados de minas anti-persona.) Es evidente que a quien más perjudicó el boicot de Occidente contra Myanmar no fue al gobierno militar -incomprensiblemente, al igual que en Israel, Libia o Pakistán se sigue permitiendo el uso de minas anti-persona-, que ahí sigue, sino al pueblo llano, cada vez más pobre e ignorante. Porque como decía un guía egipcio respecto del turismo: <<Aunque los trozos grandes de la tarta vayan a parar a los mismos de siempre, al menos los de abajo cogeremos las migajas>>. No hay tarta, no hay migajas.
       Si a todas las nefastas consecuencias del boicot, se añade que cuando Suu Kyi lo promovió lo hizo secundada por Tony Blair, a la sazón primer ministro británico, el dislate resulta grotesco pues el héroe nacional Aung San, padre de Suu Kyi, luchó hasta el final para conseguir que los británicos abandonaran su país.

       En efecto. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el general, bogyoke, Aung San, fundador del ejército birmano, viajó a Inglaterra para llegar a un acuerdo sobre la independencia prometida. De regreso a Birmania, y una vez ganadas las elecciones, apuraba a Gran Bretaña, que pretendía que el proceso fuese todo lo lento posible por sus intereses comerciales en la antigua colonia y la posición estratégica de ésta (fronteriza con una China, que se balanceaba entre el comunismo de Mao Zedong y el nacionalismo de Chiang Kaishek), apuraba digo, para obtener la independencia de forma inmediata.
         Pero entonces Aung San fue asesinado. Tenía 32 años. Su hija Suu Kyi contaba sólo dos.
        Acusaron a su rival político, U Saw de tramar la conspiración (aunque de poco le serviría a la vista del resultado de las elecciones recientemente celebradas, con sólo 3 escaños frente a los 172 obtenidos por el partido de Aung San; del resto 7 eran del partido comunista y los otros 69 de las minorías étnicas con quien Aung San había hecho un pacto por varios años). Los británicos no tardaron en liquidar el asunto colgando del cuello a U Saw.
 
         La rebelión de Aung San contra la ocupación británica venía ya de lejos, de cuando él y otros estudiantes adoptaron para sí la palabra thakin, señor, reservada hasta entonces únicamente a los británicos -fueran éstos de la clase que fueran-, a quienes los nativos debían dirigirse anteponiendo ese tratamiento. Con Than Swe –actual presidente- y otros estudiantes convocaron una huelga en contra de las restricciones que impedían el acceso de los birmanos a la universidad; más tarde, sería expulsado de esa misma universidad por negarse a rebelar el nombre del autor de un artículo nacionalista. Su lucha por la independencia se precipitó con la Segunda Guerra Mundial: En su inicio, Aung San y otros líderes nacionalistas solicitaron a Inglaterra la declaración de la independencia de Myanmar; pero, al no conseguirlo, se aliaron con el invasor nipón con la promesa  de éste de -una vez expulsados los ingleses de Birmania- darles su apoyo en el camino hacia la independencia. Pero Japón tenía sus propios intereses… Al finalizar la contienda, el Bogyoke Aung San puso su ejército al servicio de los aliados organizando la resistencia contra la ocupación de Japón.


        Al año siguiente del asesinato de Bogyoke Aung San, el 4 de enero de 1948, Inglaterra concedió a Birmania su independencia

 

 

         -Somos un país muy interesante para Occidente –dijo Ma Lo en tono jocoso saliendo del mercado Bogyoke Aung San. Yo la escuchaba estupefacta, parecía tan poca cosa..., su cuerpo impúber desaparecido bajo los pliegues del longy y aquella sonrisa suya de grandes dientes blancos que parecía toda su riqueza… ¡y presumiendo!-. No sólo somos los mayores productores de jade –prosiguió ufana-, tenemos los mejores rubíes del mundo, grandes bosques de teca y producimos caucho (tan codiciado durante la segunda guerra mundial) sino que, además ¡tenemos petróleo!... ¡Y en superficie! ¡El más fácil de extraer!
          -En pocos lugares del mundo hay petróleo en superficie... – dijo Alonso. Y añadió con sorna:- En ese caso, estad atentos, no vaya a ser que vuelva el cuco a poner sus huevos en vuestro nido.
          -No hay peligro -replicó Ma lo chulesca-, saben que tenemos un poderoso aliado: ¡China!

          -Ah, en ese caso...

 

A Myanmar (Bagan)7

 

4. Esa mirada birmana

Tag(s) : #Colonial

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