Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Bruselas1

Desde la ventana de la habitación de  Le Meridien se nos ofrece un anticipo de la soberbia arquitectura de la Grande Place. Es la puntiaguda torre del Ayuntamiento recortada sobre un cielo de nubes plateadas, estilizada y fina como una astilla.

Una vez allí me quedo embobada mirando esa increíble fachada gótica, tallada con la delicadeza de una pieza de marfil, que con el frío  y las rachas de lluvia me hace pensar en un viento escultor incisivo y voluntarioso.

bruselas-amsterdan 474 En el vacío de un restaurante homo, Le Cap, nos calentamos en torno a una olla rebosante de mejillones (al estilo belga), réplica fiel de la que encontramos más tarde en el Museo de Arte Moderno. Al salir, las parejas nos miraron con recelo.

Un rayo de sol que se cuela entre las nubes nos descubre las maravillosas vidrieras de la Catedral de san Miguel y santa Gúdula perfectamente conservadas. De paso por las acogedoras Galerías st-Hubert me olvido de todo comedimiento y, a modo de campesina bruegheliana, me atiborro de los merecidamente alabados bombones belgas. En compensación, recorremos calle tras calle, vacías de gente, hasta dar con el Gran Sablon. Allí tenía lugar un mercado callejero, deslumbrante como un botín de guerra: cuberterías y vajillas completas de plata, porcelanas chinas, muebles del Nepal, documentos, grabados, libros; buen sitio para vender y comprar. Para finalizar, una corta oración ante el bellísimo altar mayor de la iglesia de Notre Dame, frente a los originales jardines del Petit Sablon.

Si resulta extravagante comprar un diamante en Amberes o una maleta de bombones en Brujas, de lo que no se puede pasar es de llevarse a casa un encaje de Bruselas, tan delicado y a la vez tan resistente que sobrevive generaciones enteras.

Tag(s) : #Negocios

Compartir este post

Repost 0