Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

No me gustan los cruceros por mar, sí por río como el Amazonas o el Nilo, sobre todo éste con experiencias únicas irrepetibles en ningún otro lugar del planeta. Pero los cruceros por mar, con días de navegación viendo siempre los mismos rostros (un conjunto homogéneo de personas respecto a sus costumbres y cultura); con la retaíla de múltiples actividades a bordo: teatro, música, charlas, cine, baile, (desvinculadas de los países que vas a visitar); su minipiscina ocupada por gente que se pone de charla en lugar de nadar; las recomendaciones sobre como vestirte según que la comida o cena sea en este restaurante o en el de más allá, con capitán o sin capitán; etc., etc, etc.... Y por otro lado, visitas a todo correr de aquellos lugares que has ido a conocer pero en los que apenas estarás unas horas al final de las cuales mirarás con preocupación el reloj "no vaya a zarpar sin mí". No. Definitivamente eso no está hecho para mí.

Entonces, ¿por qué este crucero?

Lo vi entre una cita médica y otra. Había que aprovechar el tiempo y el itinerario de este crucero estadounidense que partiendo de Malta recalaría cada mañana en un puerto del Mediterráneo para acercarse a las míticas islas griegas de Corfú, Santorini, Cos y Mykonos (que no conocíamos), con desembarco final en Atenas me resultó de un atractivo irresistible.

Dos días antes de embarcar, nos instalamos en un hotel-boutique del centro de La Valetta. La sensación de seguridad que reina en esta antigua ciudad fortificada, levantada por la Orden Militar de los Caballeros de San Juan, permite disfrutar relajadamente del armónico conjunto de edificios y monumentos.

Mención aparte merece la Concatedral, cuyo riquísimo interior barroco contrasta deliberadamente con la extrema sencillez de su fachada. Las admirables pinturas del techo abovedado de la nave central hicieron que me perdiera la mitad de las ocho capillas laterales dedicadas a las distintas lenguas, entre ellas las de lengua portuguesa y españolas..., por lo que después de entrar al Oratorio donde pude admirar sin límite de tiempo dos de las más impresionantes pinturas de Caravaggio y tras un relajante e ilustrativo descanso en la Sacristía, volví a empezar el recorrido recreándome en el artístico suelo de taracea de mármoles, así como en las esculturas talladas en la propia pared del templo para, finalmente, acceder a las Capillas de Castilla, León y Portugal y a la capilla de Aragón, las dos más cercanas al altar mayor.

  

 

La Valetta es tan atractiva y familiar que resulta difícil abandonarla por lo que retrasamos el momento del embarque hasta el último instante. De hecho todos los restaurantes del barco habían cerrado y deberíamos conformarnos con cenar en la suite... de no ser por la bellísima camarera rusa de la cafetería que aún permanecía abierta y que no sólo se ocupó de que tomásemos algo sino que, cual estilizada bailarina de caja de música, nos obsequió con un exquisito caviar acompañado de una variedad de sabrosas salsas.

 

Imágenes de islas griegas

 

 

Compartir este post

Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: