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  Polinesia: MooreaI.VUELTA AL MUNDO POR POLINESIA. II. TAILANDIA. Bangkok-013-Vista-Web-grande.jpg  


 

Paseos por Damasco11

 

Trazada sobre el decumano de la antigua ciudad amurallada, la calle Recta, hoy Shari Bab Sharqi, podría pasar por una calle más, pero tiene un tramo… que retrotrae a los tiempos del mismísimo Saulo, quien fue cegado para dejar de ver lo que hasta entonces había visto.

Saulo, respirando amenazas contra los discípulos de Jesús, se llegó al sumo sacerdote pidiéndole cartas de recomendación para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si allí hallaba quienes siguieran ese camino, hombres o mujeres, los llevase atados a Jerusalén. Cuando estaba de camino, sucedió que, al acercarse a Damasco, se vio de repente rodeado de una luz del cielo; y al caer a tierra, oyó una voz que decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?.. 

El acogedor aroma del pan recién hecho asomaba por las ventanas abiertas de un local oscuro y polvoriento. De la boca de brasas de un antiguo horno de piedra, un joven, con el pelo y la cara blanqueados de harina, extraía hogazas de pan con la pala de madera.

Saulo se levantó de tierra, y con los ojos abiertos, nada veía. Lleváronle de la mano y le introdujeron en Damasco donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber.

Un acompasado sonido, pum-pam, pum-pam, del martillo contra el yunque se deslizaba entre los talleres de artesanos hasta llegar a nuestros oídos; unos pasos más adelante, se encontraba la herrería.

-As Salaam alaikum –saludamos al herrero.

-Alaykum al salaam –contestó él dejando a un lado el martillo, iniciando un descanso.

Al no hablar la misma lengua, no pudimos decir más. Con el pitillo en la boca, acompañado de su aprendiz, reanudó el golpeteo: pum-pam, pum-pam…

Había en Damasco un discípulo de nombre Ananías, a quien dijo el Señor en visión: ¡Ananías! El contestó: Heme aquí Señor. Y el Señor a él: Levántate y vete a la calle llamada Recta y busca en casa de Judas a Saulo de Tarso, que está orando.

Al otro lado de la calle, volcado sobre su mesa de trabajo, un artesano con lentes gruesas como culo de vaso y pinzas de precisión en la mano, taraceaba una pequeña caja de madera. En una vieja estantería, exponía varias en diversas formas y tamaños; sus precios eran increíblemente modestos. Continuamos calle abajo recorriendo talleres, y antes del final, torcimos a la izquierda.

Vio Saulo en visión a un hombre llamado Ananías que entraba y le imponía las manos para que recuperase la vista.

En el Barrio Cristiano, Bab Tuma, encontramos la capilla de Ananías. Había devuelto la vista a Saulo, lo había bautizado y a partir de entonces su nombre era Pablo.

Pasó algunos días con los discípulos de Damasco y luego se dio a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

La noche se apoderó de Bab Tuma, y con ella llegaron las luces, la música; una alegría cercana al jolgorio; un espacio libre de hiyab. Y allí vimos derviches danzar al son de flautas y tamboriles. La samá, danza que guía su meditar girando sobre sí mismos, con los brazos extendidos, persigue alcanzar el éxtasis. Despojándose de velos, buscan descubrir el amor, que su alma se eleve hacia el único mundo relevante; sentirse en presencia de Dios.

Abandonamos el barrio ya de madrugada, y volviendo a la Vía Recta, salimos de la ciudad antigua por Bab Sharqui, la puerta oeste, la más antigua de la muralla romana, donde nos esperaba Khaled, nuestro conductor, a bordo de su furgoneta seis plazas. Acudíamos a la última cita con Pablo al pie de  la muralla, bajo una ventana, Damasco6.jpg aquella por donde se habría descolgado en el interior de una cesta:

Pasados bastantes días, resolvieron los judíos matarle; pero su resolución fue conocida de Pablo. Día y noche guardaban su puerta para darle muerte; pero los discípulos, tomándole de noche, le bajaron la muralla descolgándole una espuerta.

                                                                                             Hechos de los Apóstoles, 9

 

Ya que en nuestro mundo racional, desarrollado, no podemos esperar que se produzcan milagros como antaño ¿por qué no probar nosotros mismos la ceguera de Saulo?  ¿Cuántos conflictos entre las llamadas civilizaciones no finalizarían si quedásemos ciegos a nuestras ideas, trasnochadas o no, y recobrando la vista viésemos las cosas desde el otro lado? Al menos habría un punto de inflexión donde los estados podrían encontrarse: el tiempo de nuestra ceguera.

 

Derviches-de-Damasco1.jpg

  Derviche dervogiro

7. Razones de un árabe cristiano para hacerse musumán

 

  Vídeo danza derviche

 


 

 

 

 


 
Tag(s) : #Religión

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