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Un rayo de luz me dio en los ojos pero era incapaz de levantarme: una insufrible pereza me mantenía pegada a las sábanas. Y el plan para ese día tampoco era urgente.
A través del cristal del gran ventanal de la habitación del Ritz Carlton, se veía un pequeño parque situado entre el City Hall y Queen’s Pier, en Connaught,  en el centro de la isla. Un grupo de gente practicaba tai-chi. Hombres y mujeres de todas las edades, si bien predominaban los de edad avanzada, se concentraban de tal modo en cada movimiento que podía parecer que aquél era el acto más importante del día. Éso me animó.

  Era fin de semana. Al salir a la calle nos vimos inmersos en una marea de  jóvenes; jóvenes  alborotadoras, parlanchinas y festeras que habían invadido la zona. Yendo de aquí para allá o formando corros, moviéndose sin parar unas o sentadas en el suelo otras, hablaban o cantaban y el cuerpo se les escapaba con algún paso de baile. Comían lo que traían envuelto en bolsas de plástico y, después, jugaban a las cartas o se tumbaban en el suelo a escuchar música de sus transistores portátiles. Algunas dejaban correr el tiempo viendo la gente pasar. Se las veía disfrutar de su mutua compañía. Cuando se cansaban, se echaban a dormir apoyadas unas en otras o en solitario. Así permanecerían hasta bien entrada la noche. Eran las muchachas de servir venidas de Filipinas. Tras la firma de un convenio entre los gobiernos de los dos países se las contrata para trabajar durante tres años. Habían cogido por costumbre la de reunirse en su día libre en las calles y plazas de Central. Eso era todo. Al principio debió resultar chocante: la seriedad del ambiente financiero y de negocios de los días laborables se veía convertido de la noche a la mañan, cada fin de semana, en el libertario ambiente festivo y bullanguero del servicio doméstico filipino.  Pero ahora, convertida la costumbre en tradición, la metamorfosis que experimenta la ordenada Isla durante los fines de semana sólo sorprende a los turistas.

  11. A bordo de un sampán por la hermosa bahía

 

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Tag(s) : #Costumbrista

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