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Los habitantes de la tierra se dividen en dos,

Los que tienen cerebro pero no religión,

Y los que tienen religión pero no cerebro.

                               Abul-Ala al-Maari fallecido en 1057

 

Jordania-Wadi Rum4

En el cielo azul blanquecino del mes de mayo sirio, en aquella parte meridional del país, el sol seguía brillando aunque ya de soslayo, lo que daba un respiro a los que, como Ahmehd, llevaban horas aguardando en la frontera. Había llegado en el autobús de Damasco y por algún motivo que él desconocía en ese momento, los viajeros que esperaba llegaban con retraso. 

 

Gracias a la solicitud de Walid, nuestro conductor jordano, no habíamos tenido que molestarnos en salir del coche en ninguno de los cuatro controles policiales del paso fronterizo. Cuando el policía de turno se acercaba a mirar a través de los cristales, a comparar nuestras caras con las fotos de los pasaportes que Walid le había entregado, tan sólo debíamos quitarnos las gafas, sonreía o no según que fuera jordano o sirio y nos franqueaba el paso.

Walid detuvo el coche al reconocer a Ahmehd, que esperaba sentado en un murete de piedra, fuera de la carretera. El retraso se debía, principalmente, a que, tras la visita a Jerash, habíamos asistido a una carrera de cuadrigas, en el hipódromo romano, que no estaba incluida en el programa. Aunque también era debido, en parte, a que Walid era una persona apacible, que se tomaba las cosas con la tranquilidad necesaria para poder disfrutarlas. Y la comida se había prolongado en una agradable sobremesa, plagada de historias sobre el pueblo palestino, que, no por sabidas, dejaban de sorprendernos.

Walid era palestino, pero de los palestinos con suerte, como decía él, de los que estuvieron donde había que estar en el momento decisivo; si no él, su familia: era un palestino de Jordania. Y no es que los otros palestinos, los del otro lado del Jordán, no estuviesen donde tenían que estar, es sólo que los designios de ingleses y franceses sobre esos territorios, eran bien distintos de los que ellos esperaban. Afortunadamente para Walid, sus abuelos, bisabuelos y, en general, todos sus antepasados, habían vivido siempre en Transjordania.

-Tras la guerra de Liberación Árabe, los ingleses decidieron dividir el territorio liberado (liberado de la dominación turco otomana que duraba más de cuatro siglos) en más partes de las que, hasta entonces, había estado –dijo Walid-. Crearon nuevos estados, nuevos reinos y, por supuesto, protectorados; protectorados ingleses y franceses. El río Jordán que cruza Palestina, les sirvió para dividir a los palestinos en dos, los con suerte y los otros.

>>Suerte tuvieron los que, como mis antepasados, habitaban la Transjordania: Abdullah, hijo de Hussein y hermano del líder de la Rebelión Árabe, Faisal, fue premiado por los ingleses por su participación en la guerra con un reinado, lo nombraron rey de un nuevo estado al que llamaron Jordania, un estado independiente. La suerte de los otros palestinos, los que vivían al oeste del Jordán, en el Mediterráneo, se decidía en despachos europeos. Poco tardaríamos en saber que su ayuda a la Liberación Árabe no era todo lo desinteresada que nos habían hecho creer. Nos utilizaron para llevar a cabo sus planes de ocupación de una zona largamente codiciada por ellos. Las tropas francesas e inglesas despidieron a los otomanos con un “quítate tú para ponerme yo” e izaron sus banderas.

>>Los palestinos del otro lado del Jordán pasaron a ser habitantes de un protectorado inglés; más tarde desprotegido, y sometido, finalmente, a la voluntad de colonos judíos llegados de todas partes del mundo.

Parece increíble que después de tanto tiempo, casi un siglo después, las cosas, en lugar de mejorar, hayan ido empeorando paulatinamente. A ese respecto, Walid tenía las ideas muy claras y trataba de explicarnos sus puntos de vista.

>>Han empeorado porque es una situación que no tiene salida. Para que lo entendáis –nos dijo-: es como si alguien de fuera de vuestro país decide dividir España en dos. Y, en una de las partes, instala descendientes de árabes del antiguo reino andalusí, hasta crear para ellos un estado independiente. ¿Parece justo, no? ¿Pero qué pasa con los españoles que quedaron en esa parte? Los españoles del otro lado no podrían acogerles a todos, serían demasiados. Además allí han nacido y crecido, y también los padres de sus padres, ¿por qué iban a marcharse? Y aún habría una gran diferencia con el pueblo palestino: los árabes fueron expulsados de Granada, de Córdoba, de Almería. Su reino andalusí les fue arrebatado por el castellano. Pero a los judíos nadie los expulsó de la tierra de Abraham. La ambición les llevó a buscar ríos de miel en otros lugares.

>> Pero vosotros lo miráis de otra manera. En cada palestino veis un posible terrorista con bombas atadas a su cuerpo. No pensáis que se inmola porque no tiene otro medio contra el sofisticado armamento con que es atacado dentro de su propia casa. Sois injustos en occidente.>>

Los interesantes comentarios con que Walid había amenizado el viaje hicieron que nos pareciera más corto. Ahmeh se acercó con gesto adusto, sin disimular su contrariedad por nuestra tardanza.

Relajados como estábamos, acostumbrados al delicado trato de Walid, me  sorprendieron los modales de aquel sirio con silueta de pequeño lápiz despuntado; de piernas huidizas dentro de unos vaqueros pitillo, sobados, y con la gorra calada hasta las cejas y gafas de sol, que no se quitó ni para presentarse. Y ese sería nuestro guía en Siria durante los próximos días.

 

 Siria (Apamea, Ciudades Muertas...)4

  2. De Lawrence de Arabia y de Faisal según Ahmehd, el árabe sirio

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